Reino
del desierto:
Samah:
Es la Princesa del Reino del Desierto y la
Hija mayor del Rey Sabio.
Tiene veinte años. Su rostro es alargado con
facciones angulosas. Su piel es bronceada por el sol. Sus ojos son oscuros,
color tierra y lleva la melena negra peinada con finas trenzas.
Es de corazón grande y fuerte, su
temperamento es autoritario y en su reino todos la respetan y la obedecen.
Le gustan los aromas de lugares lejanos y
misteriosos que trae el viento.
Es prudente y responsable, cualidades muy
convenientes para una gobernante.
Siempre viste de blanco, lo más importante
para ella son su jardín y su flauta y su animal amigo es un caballo árabe de
piel dorada.
Entre sus aficiones está montar a caballo,
tocar la flauta, cocinar de vez en cuando y la jardinería.
Su primera aparición es en “Princesa de los
Corales”, aunque no tiene mucho protagonismo en este libro porque solo aparece
en el final, que al parecer estaba buscando a su primo, diciendo que había ocurrido
algo terrible.
En el libro donde es protagonista es en “Princesa
del Desierto”.
Aparece por primera vez montando a su yegua
Amira por el desierto.
Ella vive en el palacio de Rocadocre. En su
cuarto tiene una alfombra muy importante para ella que tejió Dasin, la tejedora
de Rocadocre.
Tiene grandes conocimientos sobre su reino y
lo conoce como la palma de su mano, también es una de los pocos que puede
entrar en las laderas desoladas, ya que allí solo pueden entrar miembros de la
familia real.
Un dato curioso de Samah es que tiene treinta
pares de babuchas en su cuarto aunque le encanta ir descalza, ya que le produce
una agradable sensación de libertad.
Cuando ella era niña, su padre le confió la estrofa de la canción del sueño del Reino del Desierto que escondió en las laderas desoladas.
Cuando ella era niña, su padre le confió la estrofa de la canción del sueño del Reino del Desierto que escondió en las laderas desoladas.
Su padre la obligó a ella y a sus
hermanas mantenerse alejadas las unas a las otras y no mantener contacto entre
ellas a no ser que fuera estrictamente necesario, ya que era la única manera de
evitar una nueva tiranía como la que hubo cuando el Reino de la Fantasía estaba
gobernado por el viejo rey.
Una tradición que se solía celebrar
en Rocadocre era el Mercado de las Arenas; que siempre solía inaugurar la
princesa Samah. Comerciantes de todas partes del reino solían venir a Rocadocre
para celebrarlo.
Cuando Rubin blue, un comerciante
que viajaba de reino en reino llegó a Racadocre, Samah lo acogió porque él y su
caballo estaban agotados y necesitaban algo de beber y descansar. Se enamoró de
él cuando se quedó fascinada por las historias de sus viajes y su mirada azul,
aunque había algo en él que no la convencía. Su temperamento esquivo la hacía
sentir incómoda y levantaba sospechas.
Cuando ella y Daishan de estaban
bañando le contó a su prima donde se hallaban los pasadizos que conducían al
Reino de los Corales y al Reino de los bosques.
Cuando su prima Daishan se escapó
con Yuften bajo el poder hipnótico del coleóptero azul cobalto del Príncipe sin
Nombre esta decidió ir a buscarla. Antes ella le contó a Daishan donde se encontraba la estrofa de la
Canción del Sueño que su padre le había dado y después discutió con ella luego
que esta le hubiese regalado un collar que había conseguido en el mercado de
las arenas porque Yuften, un joven comerciante, la había invitado ir con ella y
su familia a su aldea por unos días, que estaba en la Verde Llanura. Samah dijo
que ella no podía irse sin más con un joven que apenas conocía y las dos
acabaron discutiendo, lo que obligó a Samah a encerrarla en su cuarto.
Cuando fue a buscar a Daishan fue a la academia del reino del desierto con
Armal pero el director de la academia le dijo que no su prima no estaba allí,
pero si le dijo que faltaban dos de sus colaboradores: Rubin Blue y Kaliq Zaba.
Cuando volvió a Rocadocre se encontró
con Kalea, una de sus hermanas y esta le contó que también el Príncipe sin Nombre
le había robado su estrofa.
Después de hablar con Kalea y conocer a Gunnar se dirigió a las Laderas
desoladas y allí descubrió que la estrofa no estaba. Volvió al palacio y fue
con Gunnar, Ajar y Armal a buscar a Daishan y a Yuften y al final los
encontraron gracias a un telar que había tejido Dasin. Cuando Samah habló con
Daishan y Yuften fue cuando se enteró de que Rubin Blue trabajaba para el
príncipe sin nombre, que él se había llevado la estrofa consigo y que fue
Daishan quien la robó bajo el efecto hipnótico del coleóptero del Príncipe sin
Nombre.
Cuando hubo terminado de presentar a Kalea y a Daishan y todos se hubieron
aclarado, ella, Kalea y Gunnar se dirigieron al reino de los bosques a través
del pasadizo secreto que había en el baobab en el jardín de Rocadocre para
prevenir a Yara de los planes del príncipe sin nombre.

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