Grandes preparativos en el castillo
Mientras Nives y
Gunnar cuidaban las del jardín y probaban la fruta del Gran árbol, en el
castillo se estaban haciendo los preparativos para la fiesta de compromiso de
Nives, que se celebraría dentro de cuatro días.
La condesa Berglind
dispuso que sacaran la vajilla y la cristalería más fina, que se habían
utilizado en la boda del Rey Sabio y la reina y que la condesa había llevado a
Arcándida cuando ella y Nives se trasladaron.
También ordenaron a
las cocineras que preparasen un menú muy elaborado, y estas tuvieron que
abandonar su discusión sobre la tarta.
Olafur, el mayordomo
de la corte desde hacía muchos años, estaba muy ocupado. Era un hombre de
mediana edad, aunque Erla solía decir que había nacido de mediana edad. Tenía la
piel muy pálida e intentaba sin éxito ocultar su calvicie con un peinado
<<cortinilla>>.
Estaba dando órdenes
a diestro y siniestro y a media mañana dispuso a un gripo de camareros pingüinos
en fila.
Arla y Erla estaban
comentando que la fiesta de compromiso no le iba a gustar nada a Nives. Erla le
dijo a su hermana que se iba a quedar sin novio en contra de su voluntad como
no espabilase y estas empezaron a discutir.
Luego oyeron las
voces de Tina y Talía y estas entraron a la cocina.
Tina y Talía eran las
sobrinas de la condesa Berglind y las adoradas primas de Nives. Ambas eran
guapas e indomables.
Talía tenía seis años
y tenía aspecto de niña educada. Poseía pecas y labios perfectos. Siempre iba
vestida elegantemente y se recogía el pelo castaño con dos trenzas. Pero de las
dos hermanas era la más salvaje por excelencia y expresaba su verdadera
naturaleza a través de los gritos. Olafur comentó que en más de una ocasión que
la condesita había roto con sus gritos alguna de las más valiosas piezas de la
Sala de Cristal.
Tina, la mayor,
acababa de cumplir diez años. Tenía el pelo rizado. Solía esconderse o como
ella solía decir, mimetizarse, haciendo que oyera y contara cosas que no
debería oír ni contar.
Cuando estas
salieron, Arla y Erla se preguntaron si las habrían oído pero ya daba igual, ya
que Nives se enteraría pronto.


